David Kreinberg, ex CFO de Comverse, reconoció su responsabilidad en la manipulación de fechas de entrega de stock options. Podría purgar 15 años de cárcel
El escándalo que se desató en los EEUU hace varios meses atrás con la manipulación de las fechas de entrega de opciones de compra de acciones sigue su marcha: hoy se conoció al primer alto ejecutivo acusado de realizar tales prácticas que haya aceptado su responsabilidad en el fraude.
David Kreinberg, ex CFO de Comverse, reconoció su responsabilidad en la manipulación de las stock options que entregaron a varios empleados de la firma. El ejecutivo, que está siendo juzgado por la justicia estadounidense, se declaró hoy culpable de fraude como estrategia para reducir la pena que le corresponde por esta manipulación.
Al cooperar con las autoridad, Kreinberg puede enfrentarse con una condena de hasta 15 años de prisión. La sentencia se conocerá el 23 de febrero de 2007. "Sabía en ese momento que actuar de esa manera en la compañía era un error", afirmó al juez que lleva adelante la causa.
Otros
Pero este no es el único ejecutivo investigado de Comverse, una firma del sector tecnológico especializada en la producción de sistemas de comunicación y software.
También se pide la extradición de Kobi Alexander, fundador y CEO de Comverse, que antes que enfrentar a la Justicia norteamericana, prefirió escapar y refugiarse en Namibia (sudoeste de África). Luego de renunciar a la compañía en mayo del 2006, la Justicia descubrió que Alexander había realizado transferencias por u$s57 millones a cuentas bancarias en Israel, su país de origen. El ejecutivo fue arrestado en Namibia a fines de septiembre, pero luego fue dejado en libertad condicional. Si bien los EE.UU. reclaman su devolución, no existe un tratado de extradición con ese país.
Costo
según estimaciones de la agencia Bloomberg, el escándalo ya ha costado más de u$s8.000 millones en el valor de capitalización de mercado de las compañías involucradas. Según estas estimaciones, de un total de 117 grandes empresas de los Estados Unidos que anunciaron que iban a revisar sus programas de remuneración con stock options, más de dos tercios sufrieron caídas bursátiles al realizar los anuncios.
En promedio, la pérdida de valor fue estimada en 2,6 por ciento. Para una empresa como Apple, que está involucrada en estas prácticas contables, la caída luego de anunciar su propia investigación interna fue de 8,2 por ciento. Si se tiene en cuenta que su valor de mercado era de u$s72.000 millones a principios del 2006, perder 8,2% implicó una suma cercana a los u$s6.000 millones.
Los puntos más importantes
- La investigación involucra a 130 empresas.
- Los directivos de las compañías investigadas manipulaban la fecha en las que debían recibir opciones de compra de acciones (stock options) como parte de sus honorarios.
- La mecánica consistía en modificar las fechas para que coincidiera con períodos de baja cotización para luego beneficiarse con la suba.
- Muchas incluso llegaron a aprovechar el desplome bursátil tras el atentado a las Torres Gemelas.
Una práctica que se puso muy de moda a fines de los años '90
Famosas durante el apogeo de las puntocom, las stock options son opciones que permiten a sus poseedores comprar acciones de una compañía a un precio fijado en el momento de su entrega. Fueron diseñadas para alinear los intereses de los ejecutivos con los de los accionistas, alentándolos a maximizar el valor de mercado de la compañía. Rápidamente se posicionaron como una novedosa herramienta para retener a los ejecutivos.
El fraude que hoy agita los mercados de los Estados Unidos se habría realizado mediante la decisión de estas compañías de adelantar la fecha de entrega de sus stock options, para que coincidiera con períodos durante los cuales el valor de las acciones era bajo, permitiendo de esta forma a sus beneficiarios maximizar la rentabilidad. Pero también se investiga a varias empresas por entregar stock options antes de publicar noticias corporativas positivas.
Desde el punto de vista de los accionistas, esta práctica provocó que se redujeran las cotizaciones de las compañías afectadas, porque impidió que se registrara en los balances la verdadera ganancia de cada empresa. Representó además un fraude impositivo de los ejecutivos, que no declararon sus ingresos extra.