El ministro marroquí
del Interior, Chakib Benmusa subrayó que la vigilancia permanece
constante tras las explosiones terroristas perpetradas en Casablanca
(100 km al sur de Rabat) desde el 11 de marzo pasado.
"Estamos
en una especie de carrera en que tenemos que permanecer muy
vigilantes", dijo Benmusa en declaraciones al diario americano New York
Times que publicó anteayer un artículo sobre las explosiones
terroristas cometidas en la capital económica del Reino.
El ministro añadió que los miembros de la célula terrorista,
responsable de estas explosiones, tenían por objetivo atacar a
"instituciones gubernamentales y sitios turísticos, aunque no tenían
ningún plan concreto para ejecutarlo inmediatamente".
Benmusa desvinculó las explosiones de Casablanca y los atentados
perpetrados en Argel. "Hasta ahora, no parece que existen vínculos
entre los kamikazes marroquíes y los atentados mortales en Argelia en
que los militantes son formalmente vinculados con Al Qaeda", precisó el
ministro.
En este artículo, el periodista Ian Fisher subrayó que tras las
explosiones de Casablanca y los atentados de Argel, los expertos en
terrorismo empezaron a preocuparse por el hecho de que Al Qaeda, que
reivindicó los atentados de Argel, se concentra más en el Norte de
África.
Desde el 11 de marzo pasado, seis kamikazes se inmolaron al hacer
estallar las cargas explosivas que escondían en su ropa en distintos
lugares en Casablanca, y otro fue abatido por la policía.
Estas explosiones causaron la muerte de un inspector de policía y una cuarentena de heridos.