Marruecos es un "modelo" para las relaciones judío-musulmanas que
ilustra la viabilidad y la vitalidad de una comunidad judía en un país
árabe, afirma el presidente del Consejo de la comunidad judía de
Marruecos, Serge Berdugo.
En una tribuna publicada hoy en el diario estadounidense "The
Christian Science Monitor", Berdugo destaca que el Reino es también un
"ejemplo de armonía" de la cual otros países musulmanes deberían
inspirarse.
Para el ex ministro de Turismo bajo el reinado del difunto Rey
SM Hassan II, la idea según la cual judíos y árabes no están para vivir
juntos es contradictoria con la historia de Marruecos y su realidad
actual.
La presencia judía en el Magreb se remonta a más de 2.000 años, recuerda el presidente Consejo comunidad judía marroquí.
Berdugo recuerda igualmente que los dirigentes marroquíes
siempre han hecho del bienestar de la comunidad judía una prioridad,
citando a este respecto la posición del difunto SM el Rey Mohammed V
que se había opuesto a la propuesta del Gobierno de Vichy de hacer
llevar a los judíos marroquíes la "estrella amarilla".
Evoca asimismo que inmediatamente después de los atentados del
16 de mayo de 2003 que tenían por meta principal a objetivos judíos, SM
el Rey Mohammed VI había visitado el Círculo de la Alianza israelí de
Casablanca (100 km al sur de Rabat), donde el Soberano expresó sus
condolencias a las familias de las víctimas, condenó dichos actos
criminales y reafirmó su determinación de proteger a todos los
ciudadanos marroquíes, sin distinción ninguna.
La comunidad judía marroquí cuenta con casi 5.000 personas. Los
judíos ocupan, en las mismas condiciones de igualdad que sus
compatriotas musulmanes, altos cargos en la administración marroquí,
tal como es el caso de André Azulay, consejero de SM el Rey.