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El Tribunal Supremo de Pakistán rehabilita a su presidente
Jul 20,2007 00:00
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nora
El Tribunal Supremo de Pakistán rehabilitó este viernes en el cargo a su presidente, el juez Iftijar Mohamed Chaudhry, al declarar ilegal su suspensión, decretada en marzo por el jefe del Estado, Pervez Musharraf, para quien la decisión judicial supone un duro revés."Los cargos (contra el juez) presentados por el presidente (Musharraf) el 9 de marzo se han abandonado", anunció el juez Khalil Ur Rehman Ramday, al precisar que la decisión se tomó por diez votos a favor y tres en contra tras 43 días de deliberación. El anuncio fue recibido entre vítores y aplausos por la muchedumbre que se congregó ante el edificio del Supremo desde primeras horas del día, constató un periodista de la AFP.Por su parte, el primer ministro paquistaní, Shaukat Aziz, anunció que el gobierno aceptaba esa decisión judicial, inmediatamente después de que se hiciese pública. "El presidente (Musharraf) dijo que honorará, respetará y aceptará la decisión del Tribunal Supremo", declaró horas más tarde a la AFP el portavoz presidencial, el general Rashid Qureshi. La rehabilitación de Chaudhry en su cargo se produce mientras Pakistán vive una tensa situación política y el terrorismo de corte fundamentalista azota el país, factores que han desencadenado la peor crisis en los ocho años de Musharraf en el poder. En los últimos seis días, Pakistán se vio asolado por una oleada de atentados suicidas que provocaron al menos 200 muertos, cometidos por islamistas que juraron vengar con una "guerra santa" contra el gobierno la muerte de un centenar de fundamentalistas en el asalto a la Mezquita Roja de Islamabad, llevado a cabo hace nueve días por el ejército. El Supremo también ordenó que se archiven las acusaciones de faltas profesionales y abuso de poder alegadas por el general Musharraf para suspender al juez Chaudhry. "No es el momento de hablar de victoria o de derrota; la Constitución y la ley siempre prevalecieron y siempre prevalecerán", comentó el primer ministro. Musharraf suspendió el 9 de marzo al presidente de la principal instancia judicial de Pakistán, alegando que había cometido faltas profesionales y abuso de poder, concretamente al concederse privilegios indebidos y haciendo que su hijo obtuviera un cargo importante en la policía. La medida desencadenó imponentes manifestaciones en todo el país. La oposición y los círculos judiciales acusaron al presidente paquistaní de apartar a un magistrado que comprometía su reelección a finales del presente año. Chaudhry se convirtió así, involuntariamente, en el héroe y en uno de los abanderados de los partidos opositores, incluidos los confesionales, cuyos militantes participaron masivamente en todas las manifestaciones convocadas en apoyo del magistrado. Antes de su suspensión, Chaudhry dio a entender en varias ocasiones que la Constitución no permite a Musharraf presentarse a un nuevo mandato ante el Parlamento saliente -en el que tiene la mayoría- antes de las legislativas de finales de 2007, conservando la jefatura del ejército, elemento clave del poder en Pakistán. La ley fundamental, en cambio, establece que el jefe del Estado deje ser el responsable supremo del Ejército, cargos que Musharraf comparte desde su golpe de Estado, sin derramamiento de sangre, con el que el 12 de octubre de 1999 se hizo con el poder en Pakistán. Musharraf nunca ha ocultado su intención de presentarse a un nuevo mandato, pero conservando la jefatura del ejército. La Constitución paquistaní establece que el jefe del Estado sea elegido por el Parlamento. |